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lunes, 5 de noviembre de 2018

El tridente del Eintracht y otros apuntes


Nace un tridente en el Eintracht. Aunque son los tres máximos goleadores del equipo de Frankfurt, Jovic (7), Haller (7) y Rebic (4) aún no habían coincidido en un once. Lo hicieron ante el Stuttgart, en un 3-4-1-2 en el que Rebic era el enganche por detrás de Haller y Jovic. Y funcionaron. Fue ante el colista, un Stuttgart muy vulnerable en defensa. En cualquier caso, los tres atacantes desbordaron a los tres centrales locales y es una conexión prometedora. Haller y Rebic marcaron y Jovic dio una asistencia. Al final el Eintracht ganó 0-3. Ya lleva cinco jornadas seguidas sin perder y durmió como tercero, solo por detrás de Dortmund y Bayern. Fue en la noche en la que nació un tridente.

viernes, 20 de abril de 2018

La huella de Wenger que Arsène no borró

Como si los postes tuvieran imanes o como si el campo estuviera inclinado hacia la portería contraria. Eso recuerdo de los primeros partidos que vi del Arsenal, esa fue la fascinación. Era algo especial. También ayudaba la cámara máster, la de la televisión. A tan poca altura estaba, tanto lo aproximaba todo, que parecía que te subías a un travelling para acompañar cada ataque. Como si fueras un copiloto privilegiado. Y como se atacaba mucho la emoción y la diversión era ferial. Eso era Highbury, al menos por la pantalla. Y eso era la obra de Arsene Wenger, que tras 22 años no seguirá en el banquillo ‘gunner’ la próxima temporada.

lunes, 14 de septiembre de 2015

El Chelsea más confuso

En 5 partidos el Chelsea ha sumado 3 derrotas. Hay más. El liderato, en manos del Manchester City, ya está a 11 puntos de distancia. Son unos números desoladores para un equipo vigente campeón de Liga. Y sin embargo, hay algo peor que los resultados. El juego del equipo preocupa y desconcierta a partes iguales.

El desplome del Chelsea es tan súbito como para haber sido previsto. La derrota en la Community Shield ante el Arsenal, la primera ante Wenger, se está mostrando más indicativa que accidental. El comienzo de Premier League es impropio de un campeón. Un campeón construido, además, por Mourinho. Los terceros años de Mourinho en un club tienen tanta fama como los segundos. Si las segundas temporadas son excelsas (Champions con el Oporto, triplete con el Inter o Liga con récords con el Real Madrid), las terceras acaban intoxicadas. Es cierto que en su anterior etapa Mourinho comenzó una cuarta campaña con el Chelsea, pero el ambiente venía enrarecido, en un año (2006-07) con dos Copas nacionales pero sin la Premier (Manchester United).

Ahora mismo, el equipo parece desorientado y confuso. El efecto inmediato es que el propio aficionado se siente confundido ante el panorama. El Chelsea, más creativo o más directo con la pelota, siempre se distinguía por controlar los partidos, por su autoridad. Era un equipo muy seguro y sólido. La convicción parece perdida y todos buscan la razón. Ante el Arsenal el equipo se vio impotente, ante el Swansea resultó dominado, ante el City sorprendido y ante el WBA fue irregular. El Crystal Palace le jugó sin miedo y el Everton, junto, concentrado y decidido, ató a un Chelsea romo. Porque el equipo de Mourinho no solo está siendo inseguro atrás, sino que también llega a ser inofensivo en ataque. 

La disfunción colectiva tampoco encuentra respuestas individuales. Están las dignas excepciones de Courotis y Begovic en la portería y de Pedro. Por lo demás, nadie está en un estado de forma reconocible. La línea defensiva, lejos de temible, parece asustada. Terry ya ha vivido demasiados sobresaltos e Ivanovic anda castrado. Montero y Bolasie lo pueden decir. 

Fàbregas toca, pero no profundiza. Ni juega ni hace jugar a un equipo plomizo y previsible que encadena pases con mucha rutina y nada de ingenio. Su socio y complemento, Matic, parece perdido y el partido ante el WBA pudo ser el más caótico de los que haya jugado nunca.

A partir de ahí, cuando la contención se agrieta y la mente se enturbia, la maquinaria chirría. Hazard no logra rebelarse y es otra víctima de la inercia. Sus arrancadas potentes y hábiles, capaces de perforar cualquier defensa, no aparecen como solución temporal. Con el juego embarrado, Diego Costa queda minimizado y comienza a crisparse.

Hay tantas cosas imperfectas que no parece que el Chelsea sea el vigente campeón de la pasada Premier. Un equipo que solía ser solvente y que hasta tuvo momentos  de brillantez. Un equipo fiable, contraste de un City poderoso pero despistado. Esa fiabilidad le hacía peligroso. Hoy no lo es. Y este sábado recibe al Arsenal en Stamford Bridge.

jueves, 1 de enero de 2015

Manchester United y Arsenal decepcionan

En Navidad, la Premier League es tan apasionante como exigente. Los partidos se suceden y las rotaciones y el desgaste complican la continuidad de alineaciones y resultados. Los grandes no se libran de ello y el día de Año Nuevo fue una jornada de tropiezos. Antes de la impactante goleada del Tottenham al Chelsea, Manchester United y Arsenal tuvieron un amargo estreno de año, obra y mérito de unos convincentes Stoke y Southampton.

Stoke City 1-1 Manchester United
En el partido que inauguraba la Premier en 2015 el Stoke se ganó un punto con toda justicia y que pudieron ser tres. Con un planteamiento bien definido, los de Mark Hughes apostaron por el repliegue y lo hicieron con efectividad, bien reafirmados por el tempranero 1-0 de Shawcross. Fue un trabajo colectivo y concentrado. Los extremos, Walters y Arnautovic, ayudaban a los laterales, los medios, N'Zonzi y Whelan, vigilaban a los interiores del United y los centrales, Shawcross y Muniesa, salían a presionar y a anticipar. Con todo, el United tocaba pero sin ideas, dando lugar a un equipo lento y poco incisivo. Un recurso recurrente pero ineficaz fueron los centros al área, balones sencillos que iban directos a los guantes de Begovic. Agradó Falcao, activo desde el principio pero desacertado. Pese a eso, lo mejor fue que el colombiano insistió y se fue entonando. De paso, rescató el empate cazando un balón en el área. Su cambio en la segunda parte sorprendió porque su participación aún podía ser productiva. Por lo demás, en defensa los de Van Gaal se tambaleaban con una inseguridad persistente por culpa de errores individuales. Jones, Smalling y Evans dejaron dudas. Con un Stoke predispuesto al repliegue y a la salida en largo, la defensa tembló.

Mark Hughes, entrenador del Stoke: "Creo que fuimos mejor equipo. Por ocasiones creadas y presión estuvimos más cerca de marcar. Jugamos nuestras cartas (buscar balones largos). No era el día para bajar la pelota. Creo que tácticamente dimos en el blanco. Los jugadores lo hicieron genial hoy".

Louis Van Gaal, entrenador del Manchester United: "Empatamos y pienso que no merecimos más. Ellos estuvieron más cerca del gol que nosotros. Tuvimos mucho espacio y tiempo para crear. Pudimos jugar mejor. Los centros no fueron muy buenos. Tenemos que jugar mejor fuera, para mí no hay diferencias entre jugar en casa y hacerlo fuera".

Southampton 2-0 Arsenal
En lucha directa por las plazas Champions (cuarto contra quinto, empatados a 33 puntos), el Southampton ganó al Arsenal por una razón principal: tuvo la solidez defensiva que nunca encontró su rival. Y eso que la primera parte transcurría con igualdad, con posesiones alternas y ambos equipos replegando sin balón. El desequilibrio llegó con el primer fallo defensivo, del Arsenal. Szczesny salió donde no debía, Koscielny se quedó en zona de nadie y Mané se marcó un Vieri. En el 2-0 Szczesny falló de nuevo por precipitación y despejó con el pie regalando el balón a Tadic. Solo unos momentos antes Forster había evitado el empate con una sobresaliente estirada, enorme bajo palos. De la fragilidad el Arsenal pasó al descontrol y finalmente a la impotencia. Con un banquillo de circunstancias apenas había margen de maniobra en ese sentido, poco más que un Walcott sin influencia. Durante el partido Alexis fue el más punzante. El Southampton acabó cómodo, encontrando con facilidad salidas peligrosas. Pellé no tuvo su día y remató dos veces a los palos y Debuchy le negó otro gol sobre la línea. Bertrand regresó al once con soltura, con buenas incorporaciones, y Wanyama acabó como gran líder en un mediocampo, recordemos, sin Schneirderlin. El Arsenal acabó perdido. Mientras... the Saints go marching in.

Ronald Koeman, entrenador del Southampton: "Quizá sea la victoria más importante de la temporada. Tuvimos que marcar más goles, pudimos matar el partido en la segunda parte. La organización del equipo fue espectacular, el Arsenal tuvo mucha posesión pero no crearon mucho. Tuvimos un buen espíritu y presión. Forster hizo una-dos paradas fantásticas en momentos importantes. Hasta el 1-0 el partido estaba equilibrado. Tras el gol, estuvimos más cómodos y ellos tomaron más riesgos. El 2-0 fue un feliz regalo de Año Nuevo del Arsenal".

Arsène Wenger, entrenador del Arsenal: "(Sobre la amarilla a Gardos) Si un uno contra uno ante el portero no es ocasión de gol no sé cuándo lo será. No defendimos bien, tuvimos el control del partido pero concedimos, tan simple como eso. El Southampton defendió bien, el portero estuvo bien, pero solo podemos mirar nuestra actuación defensiva. El equipo dio mucho pero no puedes permitirte este tipo de errores a este nivel".

*Las declaraciones de los cuatro técnicos han sido tomadas de Sky Sports.

domingo, 5 de octubre de 2014

Cada segundo cuenta en Stamford Bridge

La previa del partido entre Chelsea y Arsenal ya venía cargada de alicientes. Un Chelsea líder y sólido, un Arsenal ante la enésima prueba ante un gran rival, el duelo entre Mourinho y Wenger y la imbatibilidad del portugués ante el francés. Y Fàbregas. Primer partido ante el Arsenal. Encima, los 15 minutos de retraso del inicio del partido (por unos incidentes en el exterior) solo aumentaron la expectación ante la cita que estaba por venir.

Desde las 15,20h (hora de la España peninsular) se reveló un partido interesante. Parecía que habría competitividad. Fue un Arsenal que no salió pasivo, resignado por el atropello de los acontecimientos. Se recordaba el 6-0 del año pasado (2-0 a los 7’ y 3-0 a los 17’). Bueno, y el 6-3 ante el City, y el 5-1 ante el Liverpool. Y esta temporada el 2-0 en Dortmund, que bien pudo ser otro saco. Por eso agradó tanto ver a un Arsenal que daba valor a su calidad añadiendo una actitud agresiva, claramente mentalizados sus jugadores. Tampoco queda otra ante un Chelsea que no será por pierna dura, mandíbula apretada y calidad ofensiva.

Tensión y accidente se unieron cuando Alexis chocó con Courtois. El belga siguió unos minutos pero no pudo recuperarse del golpetazo en su oreja. Luego una falta de Cahill que pudo ser roja desencadenó un enfrentamiento de banquillos, con Wenger empujando a Mourinho. Hasta ese extremo se representó la igualdad y la intensidad del partido. Los entrenadores, al acabar, se fueron ni mirarse, claro.
La disputa seguía. El Arsenal pisaba el campo rival pero siempre veía cómo el Chelsea no perdía el orden y replegaba a gran velocidad. Cada pestañeo era un metro menos. Y en esas Hazard decidió romper. Simplemente maravilloso. Velocidad, habilidad y verticalidad combinadas para provocar un penalti que él mismo convirtió. Fue un trueno. Carlos Rosende definió la acción con sencillez y precisión: “Cazorla no llega, Chambers tiene amarilla y no se atreve, Koscielny arriesga muchísimo y Hazard es buenísimo. Nada nuevo bajo el sol”. Sin que colectivamente nadie hubiera inclinado el juego, el belga había puesto el vértigo y el desequilibrio.

Ay, los detalles. Uno fue la arranca de Hazard. Los otros, los de Alexis, en el choque con Courtois, y Wilshere ya ante Cech. Pudieron quedarse solos pero con controles defectuosos se quedaron con las ganas. Lo que vale un buen control.

La segunda parte sirvió de continuación. Mucha disputa. Poco de los porteros, pero mucha disputa. Qué enorme fue la imagen de Flamini, gritando a sus compañeros para que subieran líneas y apretaran la posesión que el Chelsea tenía en esa acción. Agresividad. Otra vez lo que el Arsenal quería mostrar, no ceder en el pulso. Aunque a Flamini se le fuera la mano, o mejor dicho el codo, minutos antes con Diego Costa.

El Chelsea se juntaba en su campo, aguerrido, alambrando cada metro que buscaba asaltar el Arsenal. Un plan reforzado cuando Mikel salió para acompañar al siempre impecable Matic, con Cesc adelantando su posición. La posesión del Arsenal buscaba la lógica profundidad. Ahí destacaba Cazorla, el más entonado para aligerar y limpiar la circulación. Por eso resultó tan sorprendente que él fuera el primer cambio de Wenger. Más aún cuando eso significaba que Özil seguía en el campo. En el campo, digo. En el juego nunca estuvo, siempre a una velocidad distinta a la del partido.

Concentrado y esforzado sin balón, estaba latente el peligro de los contragolpes blues gracias a la profundidad de Schürrle y la habilidad de Hazard. Ya había dibujado alguno el Chelsea cuando llegó el golpe definitivo. Cesc asistió en largo a Costa, que explotó feliz el espacio para definir seguro ante Szczesny. Game over. El Arsenal de Wenger seguiría sin ganar al Chelsea de Mourinho, pero el modo de competir no fue de perdedor. Mientras, Özil, tras los tres cambios, seguía en el césped, terminaba un partido al que nunca llegó. Un partido que no permitió despistes, donde cada metro y cada segundo contó.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

El correctísimo Arsenal de Anfield

No resultaba sencilla la actualidad del Arsenal. El equipo había empatado a cero sus dos primeros partidos de Premier, ambos ante rivales inferiores como Sunderland y Stoke. Eran dos puntos en el casillero que sabían a cuatro perdidos. No se había marcado, y por cada ocasión fallada resonaba un eco de lamento en el vacío dejado por Van Persie, quien a su vez no había tardado en marcar su primer gol con el United, ante el Fulham. Sin operaciones en el final del mercado y cuidando los balances financieros, tocaba ver, con expectativa, cómo se desenvolvería otro año más el grupo de Wenger. Bajo este contexto el Arsenal visitaba Anfield, midiéndose a un Liverpool también falto de resultados en el inicio del proyecto de Rodgers.

Y ganó, con un destacado ejercicio de sobriedad. Y ese resultado y esas formas parecen hacer menos dolorosos los empates anteriores, facilitan dos semanas de tranquilidad y dan confianza para jornadas próximas. No se trata de exagerar las implicaciones de un resultado, de una tarde. Es plantear esta actuación de los de Wenger como una base para la consolidación y hasta para el crecimiento.

El Arsenal triunfó el pasado domingo en Anfield por dos motivos. No solo fue importante su corrección colectiva, jugando bien la pelota, juntando líneas y cerrando espacios, sino que marcó diferencias su medio del campo, con solvencia y criterio. Con Wilshere fuera, síntomas así son importantísimos. Arteta fue el perfecto eje, con colocación, ayudas y un primer pase sereno para comenzar a jugar. Diaby cruzaba líneas y encontraba espacios. Su despliegue fue constante, su toque sencillo pero claro y acertado, limpiando las jugadas. Finalmente, Cazorla daba desequilibrio con sus pases tan precisos como bien pensados. Dinámico y participativo, además de definitorio con su asistencia y su gol, con él se cerraba un triángulo que resultó complementario y certero, dueño de un partido que un Liverpool escaso de intensidad no pudo decantar. Era un duelo basado en la posesión de balón que ambos buscan, y ahí el Liverpool discutió la posesión en términos porcentuales, pero no el juego. Tuvo un toque monótono y demasiado previsible, con Sahin víctima y contagiado de esa tibieza en el día de su debut.

Ahora se pausan las Ligas y enseguida asoma la Champions. Vienen dos semanas que pudieron ser agrias para el Arsenal de haber sufrido un mal resultado, pero que serán de una confianza tranquila gracias al convencimiento en el juego y al triunfo en el marcador. Con City y Chelsea a la vuelta de la esquina, el valor de neutralizar dudas incipientes ha sido el primer éxito.

viernes, 6 de mayo de 2011

Ramsey, ayer, hoy y mañana

En estos días, capitaliza la atención en el Arsenal la figura de Aaron Ramsey. Muchos comentarios están relacionados con él, por logros y coincidencias. El gol ante el United, encargándose del papel de un Fàbregas lesionado fue el comienzo. Ahora, el calendario ofrece de inmediato (este mismo domingo) el regreso del galés al Britannia Stadium. Frente al Stoke, en el reencuentro con Shawcross, quien le produjo en una descontrolada entrada una doble rotura en su pierna derecha. Una dolorosa lesión para cualquiera, comprometedora también en un joven en pleno proceso de maduración y aprendizaje.

El susto, impacto y preocupación quedan atrás, y en el mismo escenario ahora habrá confianza, ilusión y tranquilidad. La que ofrece Ramsey tras recuperarse. Recuperando el tiempo perdido, dejando tan desagradable lance en un mal recuerdo. Si eso, en una experiencia de la que volver más fuerte. Tras ese 10 de febrero de 2010 se sucediron los meses, ocho para volver a entrenarse y nueve para volver a jugar. El Forest, en esta temporada 2010-11, resultó el lugar elegido para la rehabilitación, en The Championship. Ya en este 2011 regresó al Arsenal con un breve servicio intermedio a su club de siempre, el Cardiff. Un año después del impacto, tocaba volver al punto de partida, pero él fue más lejos. Agarró la capitanía de Gales, siendo el más joven de siempre en conseguirlo. Y el pasado domingo firmó una actuación decisiva ante el United. Sin la Premier como opción real, la victoria fue al menos un refuerzo moral para el equipo, igual que lo fue el gol para el mismo Ramsey.

Ante el posible futuro de un Arsenal sin Fàbregas, su nombre emerge con extrema naturalidad para sustituirle, para resultar el nuevo guía gunner con la inestimable sociedad de Wilshere. Todo eso tiene por delante joven Aaron, una carrera y un liderazgo que brindar. Lo más inmediato es Stoke. Un tunel que esperaba a su salida una brillante luz. A un jugador fortalecido y preparado. Una promesa que fue y que es, y una estrella que pretenderá confirmarse. Un desarrollo interrumpido un año, felizmente un jugador intacto futbolísticamente.

viernes, 15 de abril de 2011

Londres, encuentro de aspiraciones

Londres, ciudad futbolera por excelencia, con una oferta constante de encuentros y pasiones. Una diversidad que configura una rica ruta turística donde los estadios son los particulares monumentos. Cabe el apunte de una peculiaridad ya sabida para revalorizar en su adecuada medida la feliz reunión en este fin de semana. El acogedor Londres es testigo directo del camino al éxito, de los penúltimos pasos hacia los campeones del país.

Wembley abre sus puertas en primer lugar, este sábado. Lo hace para una semifinal sensacional, el derby entre Manchester United y Manchester City. La carga emotiva de una rivalidad vecinal envuelve ya lo suficientemente bien el partido, pero debajo del aspecto rebrota concretas fuentes de interés. Los macunianos llegan seguros, precisos y solventes. Atributos que abandera el eterno Giggs, protagonista en los últimos días, valor seguro siempre. El deseo es el triplete, con el liderato liguero y las semifinales de Champions. Frente a ellos, unos citizens de figura mastodóntica, no por su presencia, sino más bien por su paso pesado y carente de agilidad. Con la ausencia del sobresaliente Tévez, la Copa queda como su última oportunidad de tocar metal en un equipo, un proyecto, lleno de estrellas pero carente de una luz que les guíe.

El domingo cambiamos trofeo y estadio. Pero no importancia, tampoco lugar. Es el interminable Londres. Allí comparecerá un Arsenal en estado de necesidad. La de ganar, e incluso, como paso previo, la de verse capaces de ganar. Se marchó la Carling y se acabó la Champions. También la Cup frente a un alternativo United. Queda la Premier y ser fiable y ganar es irrenunciable. Empezando por el Liverpool, rival que se asoma al Emirates. Los puestos Champions quedan lejos, y el segundo escalón europeo es el objetivo, tan insuficiente para esta entidad como logro mínimo obligado. La alargada figura de Carroll también dibuja un gigante que ya derrotó a los gunners cuando sobrevolaba los goles como urraca.

Esa tarde de domingo en Londres. Con interrogantes ya resueltos, con otros nuevos formulándose. La rueda del fútbol no para. Ningún título habrá sido entregado, pero la ciudad habrá sido observador atento a parte de su resolución. La Final de Copa clarificada, tal vez los números y esperanzas en la cabeza de la Premier matizados. En la ciudad del fútbol, las esperanzas relucen y los trofeos brillan.

lunes, 28 de febrero de 2011

Las mentiras sobre Wenger

No es nueva la corriente de opinión que tiende a cuestionar la labor de Arsene Wenger como técnico. Muchos, incluso diría que demasiados, usan definiciones como "sobrevalorado", "mucho ruido y pocas nueces", "perdedor" o "la mentira de Wenger". Unas valoraciones que se repiten y se amplifican tras la derrota ayer en la final de la Carling Cup ante el modesto Birmingham. Se mantiene así una sequía de títulos que dura ya 5 años y medio. Para aficionados y simpatizantes 'gooners' lo de ayer supuso una decepción y un motivo de frustración. Frustración que va a más ante esas palabras de descrédito hacia el manager francés.

Y es que, no sabría decir porqué, hay un fenómeno muy remarcado cuando se habla del Arsenal de Wenger: la memoria selectiva. De modo constante, se habla de su incapacidad de consechar títulos, de su trayectoria "perdedora". Algo sólo cierto, y con un contexto que condiciona, en los últimos cinco años. Pero resulta que Wenger llegó a Highbury en 1996. Su historial gunner se extiende hasta 15 años, los 10 primeros lleno de méritos. Ese 66% del tiempo, esas 2/3 de su labor que se ignoran creando un perfil falaz, interesado y prejuicioso.

Esto es lo que Wenger ha conseguido en el Arsenal:

1. Cambiar su fisonomía, dejando en la lejanía un pasado de Boring boring Arsenal. Convertir al equipo en un ejemplo de velocidad y técnica, de gran atractivo no sólo para el aficionado propio, sino para el neutral.
2. Dirigir a grandes jugadores cuya mejor versión fue disfrutada con el francés al mando. Henry, Vieira, Ljunberg, Pirès, Bergkamp, Touré, Gilberto Silva, Edu o Anelka son ejemplos de ello.
3. Desde su llegada al club en 1996 el Arsenal fue el único en plantarle cara al United de Ferguson, con un Chelsea pre-Abramovich y pre-Mourinho y un Liverpool acumulando años de sequía liguera. Así pues, si en el punto 1 se habla de un fútbol atractivo aquí tenemos un equipo competitivo y también ganador.
4. Antes de Wenger, el Arsenal había obtenido un único doblete en su historia, el de la 70-71. Con él ganó 2.
5. El Arsenal de Wenger ganó una Premier invicto (2003-04), alargando esa racha de imbatibilidad a 49 partidos ligueros.
6. Con Wenger el Arsenal llegó a su primera final de Copa de Europa/Champions League de su historia, en París en 2006 ante el Barcelona.
7. El último lustro (2005-2010) ha sido una etapa más difícil. No sólo debía hacerse frente a un final de ciclo sino que en el intento de abrir otro se contó con inconvenientes, debido a la inversión económica en el nuevo estadio, el Emirates. La apuesta tan remarcada por los jóvenes no es simple romanticismo, tiene también su dosis de necesidad. Y a pesar de ese condicionante el Arsenal siempre ha cumplido con el objetivo de estar cada año en Champions League, cosa que otros grandes como Milan, Bayern de Múnich o Liverpool no pueden decir.

Pero, a pesar de todo ello, muchos seguirán diciendo, incluso propios periodistas deportivos, que Wenger y su reputación son una mentira, que es un perdedor... Seguirán partiendo de premisas falsas que conllevan a la injusticia en el juicio. Porque, sobra decir, nos puede gustar más o menos un técnico, podemos ser más o menos críticos, pero una crítica superficial a partir de premisas incompletas debe ser puesta en contraste ante los hechos. Esos que se tienden a ignorar.

Wenger es ese técnico que lleva 5 temporadas sin alcanzar un título con su equipo. Pero también el que se relata en los anteriores siete puntos. El que, a inicios de mayo de 2002, ganó una Premier al United en su propio estadio al vencer 0-1 en Old Trafford, completando un doblete tras la conquista previa de la FA Cup ante el Chelsea. Ese Wenger que se omite para rendirle no sé qué cuentas pendientes. Ese técnico cuyo paso no es perfecto, pero sí notable.

lunes, 14 de abril de 2008

El paso que marca el United


Solventó el United la primera prueba para reafirmarse como grande de la Premier, en camino de su segundo título de liga consecutivo. Tras dejar al Arsenal fuera de carrera, todavía tendrá el choque de Stamford Bridge dentro de dos semanas. Será el momento de dar la puntilla, o eso parece por las buenísimas sensaciones que deja el equipo de Ferguson.

Ayer vimos a los dos equipos que mejor juego han mostrado desde las islas en esta temporada. Juego que ha venido acompañado de resultados, aunque sigan habiendo voces que vean en la victoria una obsesión que debore cualquier intento de dar un buen trato al balón. Porque sí, se puede ganar y jugar bien. Por eso hay que dar el reconociemiento debido a estos dos equipos. Sin embargo, los red devils han incorporado un elemento diferencial, eso que hace que parezcan imparables y que el Arsenal ha carecido. Competitividad. El United es un equipo hecho, con una sólida base a la que se han ido incorporando nuevas piezas. El Arsenal es en sí nuevo, metido en un proceso de maduración, en una nueva etapa iniciada con la marchas de Viera, Pires o más recientemente de Henry. En el Emirates hay equipo, y del bueno. Pero en los momentos claves ha saltado la duda de si tiene plantilla. Y la sensación es que ahí el Manchester se ha ganado el liderato.

Claro que no hay que olvidar que los Gunners han sufrido las lesiones de hombres importantes -Rosicky, van Persie o Edu da Silva-, lo que resta variables de garantías. Pero no nos olvidemos. Este equipo está en reconstrucción desde la temporada pasada y la explosión de juego y victorias de la primera parte de la temporada fue mejor de lo esperado. La filosofía de juego por supuesto que continua, pero en los últimos partidos todo ha costado más, como un agotamiento prematuro. Al Arsenal le falta un pasito para llevar títulos al Emirates como llevó no hace mucho a Highbury. Ese pasito que puede dar tras este año de experiencia.

De experiencia saben mucho en Manchester. Y como a eso le incluyen buen fútbol, los éxitos llegan a Old Trafford.

miércoles, 30 de enero de 2008

El cañonazo de Flamini

Corría el minuto 72 de partido. En el Emirates, el Arsenal se imponía 1-0 al Newcastle de Kevin Keegan y los locales llevaban la iniciativa aunque sin crear grandes ocasiones. Entonces, desde una distancia demasiado respetable para esperar un lanzamiento a puerta, Mathieu Flamini impactó con el balón con la potencia necesaria y describiendo una trayectoria con un único destino, la escuadra izquierda del irlandés Given. Un golazo soberbio para enmarcar un notable partido del medio francés.


sábado, 15 de diciembre de 2007

Disfruten del fútbol, llega el Grand Slam Sunday

Jornadas como la de mañana demuestran cómo es posible sintetizar en escasas horas lo mejor de la Premier. Los cuatro aspirantes al título se enfretan entre sí en una jornada ya bautizada por la prensa inglesa como Grand Slam Sunday. Desde luego que si hay alguien que no conoce muy bien el campeonato inglés, la jornada de mañana es la mejor manera de enamorase de él.

Emoción e intensidad concentradas en 180 minutos y Anfield como punto de partida. En la ciudad de Liverpool se vivirá el primer gran duelo entre el equipo de Benítez y el vigente campeón, el Manchester United. Y por supuesto el pronóstico es incierto. Tras una trayectoria en liga donde le falta la suficiente regularidad, los reds tienen sin embargo como gran carta de presentación la exhibición ofrecida en Marsella el pasado martes. Una actuación que sirve para confirmar el buen desempeño de Benítez y que servirá para que el equipo se llene de confianza. Y más le vale, porque no puede dejar pasar más puntos si quiere ser realmente un candidato firme a la Premier. En cuanto al conjunto de Ferguson, la jornada de Champions la vivió plácidamente al tener ya su clasificación en el bolsillo. Así mismo, en el campeonato doméstico está siendo la primera alternativa al líder Arsenal. Tras unos primeros partidos algo irregulares, la maquinaria del United empezó a funcionar y a dejar buen juego. Y la buena adaptación de Tévez a su nuevo equipo a ayudado a ello.

Y con el tiempo justo para darnos un pequeño descanso y saborear lo mejor que haya dado el partido de Anfield estará preparado para comezar el Arsenal-Chelsea. Los de Wegner han convertido el Emirates en un fortín, lo cual es indispensable para cualquier equipo que aspire al campeonato. En el otro bando el Chelsea lleva instalado en una constante escalada desde que Avran Grant se hizo cargo del equipo y posteriormente llegó como ayudante el holandés Hen Ten Cate. Los buenos resultados han llegado tanto en liga como en Champions y ya vigila de cerca a Man Utd y al propio Arsenal.

Y un breve apunte más. Y es que para abrir el día tendremos a partir de las 11,30 la final del Mundial de Clubes entre Boca y Milan. Así pues, que sea bienvenido el domingo.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Cruce de caminos al norte de Londres

Vuelve la Premier. Vuelve tras dos semanas en las que los aficionados ingleses han saciado su sed de fútbol con dos victorias importantes de su selección de cara a su clasificacion para la próxima Eurocopa. Y en ese retorno destacan dos encuentros: Tottenham-Arsenal y Everton-Man Utd.
Prestando una atención especial en el primero de ellos, nos encontramos con la disputa en White Hart Lane del derby del norte de Londres. Dos equipos con altas aspiraciones pero que han vivido comienzos de temporada dispares en cuanto a resultados. Preocupación en un bando y tranquilidad en el otro.
Empezemos por el bando local. Tras los últimos años ganándose la continua presencia en competiciones europeas el objetivo no era otro que ser capaces de acabar entre los cuatro primeros y disfrutar de la máxima competición europea. Y con esa meta pusieron a rodar el balón. Sin embargo un inició dubitativo nubló esas aspiraciones. Las derrotas ante el recién ascendido Sunderland de Roy Keane y en casa ante el Everton por 1-3 fueron las responsables. Tras ello, una victoria por goleada ante el también ascendido Derby County, una derrota en Old Trafford y un empate ante el Fulham han sido el bagaje de un equipo que tendrá que mejorar su rendimiento si quiere cuanto menos intentar el asalto a puestos champions. Sin duda está haciendo daño la baja por lesión de larga duración de uno de sus jugadores de mayor peso, Ledley King.
En la orilla de los Emirates la situación es totalmente contraria. Comparte la parte alta de la clasificación junto a Liverpool (ambos con un partido menos por la disputa de la previa de la Champions) Everton y Chelsea con 10 puntos. Así, la progresión de los jóvenes valores con que cuenta el equipo se ve reforzada por buenos resultados, lo que sin duda es la situación ideal en este periodo de formación que está llevando el equipo de Arséne Wenger. Con el liderazgo un año más de Cesc Fábregas, seguro que el optimismo por hacer una buena campaña esta presente en cada rincón gunner.
Así pues, dos contextos contrarios que se dan cita en uno de los primeros partidos de esta jornada. Y para abrir el día tendremos el otro duelo a seguir de cerca: Liverpool y Arteta esperan a los de Ferguson.